Alfonso XIII y la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)

Primo de Rivera disolvió los partidos políticos y los sustituyó por un partido único, la Unión Patriótica. A su vez, ordenó formar en todos los municipios un Somatén o cuerpo de voluntarios armados encargados de velar por el orden público. Estos dos organismos articularán un régimen basado en el mantenimiento del orden y en la exaltación del nacionalismo y de la moral católica. Como en el resto de España, Pradejón puso en práctica estas reformas, suponiendo la prohibición del movimiento obrero, lo que permitió a las antiguas clases caciquiles seguir influyendo en la vida pública.

Procesión católica en la Plaza de la Constitución. Al fondo, la antigua iglesia.

El fuerte vínculo que la dictadura mantuvo con el catolicismo, quedará reflejado en las ceremonias de entronización del Sagrado Corazón de Jesús en los Ayuntamientos. En Pradejón este acto tuvo lugar en septiembre de 1929, con la asistencia de la Corporación Municipal, el Gobernador Civil, el Presidente de la Diputación Provincial y el obispo. Por la mañana, el Sagrado Corazón fue llevado en procesión a las Escuelas Nacionales, acompañado de música, volteo de campanas y lanzamiento de cohetes, para ser entronizado ante los niños. Al mediodía, se ofreció un banquete a las autoridades y, por la tarde, se entronizó otra imagen en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Durante la jornada, se recordó que la importancia de "la base religiosa" y la necesaria "restauración de las ideas católicas".

Esta exaltación del catolicismo convertirá a los protestantes en el grupo más reprimido del periodo. Las autoridades políticas del momento les negarán la creación de nuevas capillas, la apertura de escuelas laicas y la celebración de entierros protestantes. En Pradejón, los católicos llegarán a situar el altar del Corpus Christi delante de su iglesia, haciendo coincidir la procesión católica con el culto. La primera vez, algunos católicos llegarán a entrar en la iglesia protestante para recriminar que les molestaban los cantos. El pastor les contestará que ellos estaban en su casa y que quienes se quejaban se hallaban en la calle. Desde aquel día, todos los años se situará el altar católico delante de la iglesia protestante.

Hacia 1926, las Escuelas Nacionales contarán con unos 200 alumnos matriculados, número excesivo para la capacidad docente de sus dos únicos maestros, uno para niñas y otro para niños. La solución será la ampliación de los grados, suponiendo la llegada de dos nuevos maestros en 1927 y la división de las clases en edades. Para adaptarse a estas reformas, el Ayuntamiento tuvo que habilitar dos locales, uno para impartir los grados y otro para dotar a los maestros de una casa-habitación.

Procesión del Corpus Christi.

Sobre estas fechas, Pradejón emprenderá los trámites para dotar al vecindario de un sistema de abastecimiento de agua, traída desde la fuente de La Gargantilla en Ocón. En 1930, la fuerte oposición contra Primo de Rivera le hará dimitir para evitar la caída de la monarquía. Alfonso XIII nombrará como nuevo presidente a Dámaso Berenguer, relajando la dictadura en un periodo conocido como Dictablanda. En Pradejón, tras la institución del nuevo gobierno, 75 vecinos presentarán un escrito solicitando la exclusión del acalde y cuatro concejales por haber pertenecido a la Unión Patriótica y al Somatén. Entre los firmantes se hallará Simón Vicente, el nuevo pastor protestante, contrario a la intransigencia religiosa de los primeros años de la dictadura. Este y otros firmantes, un año más tarde, formarán parte del ayuntamiento en la Segunda República.