Alfonso XIII y el turno de partidos (1902-1923)

El país comenzará ahora a elegir los gobiernos locales, provinciales y nacionales mediante sufragio universal masculino. Sin embargo, esta elección distará mucho de ser democrática. Son los años de la España del caciquismo y el pucherazo. En Pradejón, no siendo una excepción, el poder recaerá de un modo sucesivo sobre los hombres más ricos del pueblo, una élite económica que usará los mecanismos de gobierno para preservar sus privilegios. Durante este periodo, el mayor cacique será José Fernández Ezquerro, alcalde hasta en tres ocaciones, ocupando el cargo un total de ocho años.

El crecimiento de la villa en aquellos "años democráticos", supondrá la matrícula de 194 niños en las Escuelas Nacionales y la creación de un parvulario con 140 matriculados, situado en la ermita de San Antonio y dirigido por Dª Juana Cordón. Allí se castigaba a los niños desobedientes encerrándolos en la vieja sacristía de la ermita, más conocida como "cuarto de las ratas". Las fuentes nos hablan de un trágico incidente en el que la maestra azotó a una niña que resultó muerta a los pocos días, presentando golpes de correa y el estallido de un globo ocular. Una vez concluido el proceso, el juez la absolvió porque no se pudo demostrar que la muerte hubiera sido consecuencia de la paliza.

La maestra Dª Juana Cordón junto a algunos niños en el parvulario.

Las escuelas evangélicas contarán ya con unos 95 niños. Los profesores serán el matrimonio formado por Domingo Heras, nuevo pastor evangélico y maestro de la escuela elemental de niños, y su mujer Asunción Benita Miranda, encargada del parvulario y de la enseñanza elemental de niñas. Teniendo en cuenta que la comunidad protestante seguía formada por unas 40 personas, las cifras nos dicen que más de una quinta parte de los pradejoneros confiaba la educación de sus hijos a los protestantes, siendo el único centro educativo que impartía una educación laica y ajena al dogmatismo católico.

En 1909, las autoridades locales cerrarán temporalmente estas escuelas por considerar que se estaba haciendo proselitismo religioso. La razón dada era que las clases se impartían en la misma sala donde se daba el culto, dejando a la vista de los niños los símbolos protestantes de la liturgia. Este contratiempo mantendrá cerrado el centro hasta 1910. Tras varios intentos por reabrirlo, el pastor logrará el permiso para trasladar la capilla a otra sala y dividir las secciones masculina y femenina mediante un tabique.

Aunque todavía quedaban algunas familias que vivían de la cría de ovejas, la mayor parte de la población se dedicaba a la agricultura, existiendo sobre todo pequeños propietarios que combinaban el cultivo de sus tierras con el trabajo como jornaleros en las tierras de los grandes propietarios. Junto al cultivo de cereal, vid y olivo, destacaba la producción de cáñamo para la industria alpargatera.

El sector industrial era escaso, exceptuando la existencia de una fábrica conservera de la que se tiene noticia desde finales de siglo. El resto del tejido industrial se limitará a talleres artesanales de tamaño reducido dedicados al abastecimiento del mercado local. Esta grave ausencia de industrias fuertes obligará a muchos pradejoneros, especialmente a las mujeres, a buscar trabajo en las fábricas de conserva calagurritanas, teniendo que recorrer diariamente a pie la distancia entre Pradejón y Calahorra.

En 1915 comenzarán las obras del Canal de Victoria-Alfonso o Canal de Lodosa, lo que dará trabajo a muchos vecinos que también se desplazarán andando hasta Lodosa. La aparición de esta clase obrera incipiente trajo consigo el surgimiento de ideologías socialistas y anarquistas que denunciarán las desigualdades entre pobres y ricos. Un año antes, ya se había fundado el Sindicato Agrícola Católico de Pradejón, cuyo lema será "Unos por otros y Dios por todos", y ese mismo año, un grupo de jornaleros anónimos inutilizó a mano airada los olivos de la finca de Sabino Ezquerro, concejal del Ayuntamiento.

Finalmente, en enero de 1916 se fundará el primer sindicato de clase, la Sociedad de Obreros Agricultores, presidido por Pedro Ortega. Ese mismo año, varios jornaleros de Pradejón que trabajaban en las obras del canal, serán enjuiciados por llamar a un contratista "ladrón", "granuja" y "bandido", amenazándole violentamente con quitarle la bolsa del dinero.

Sello del Sindicato Agrícola de Pradejón en el libro de registro de socios.

En 1917, la Sociedad de Obreros Agricultores celebró el primero de Mayo en el Juego de Pelota. El encargado de dar el discurso fue el pastor protestante Domingo Heras, quien denunció las injusticias sociales de la villa, dejando patente que los grandes propietarios de la tierra, la fábrica y la contrata de las obras del canal se estaban enriqueciendo a costa del sudor de los obreros. A esto se sumaba el injusto reclutamiento de soldados para la Guerra de Marruecos, en la que sólo participaban quintos de extracción humilde, ya que los hijos de los ricos pagaban para librarse de ir a la guerra.

Aquel Primero de Mayo fue testigo de los lazos de unión que comenzarán a crearse entre la disidencia política (republicana, obrera y anticlerical) y la disidencia religiosa (protestante). El albañil Ángel Pellejero, entusiasmado por el momento y animado por el alcohol, "atacó densamente a la religión católica, a las instituciones del Estado, a la propiedad y a la autoridad", según testimonio del párroco, quien lo denunció ante las autoridades y le obligó a retractarse públicamente en el sermón de misa.

En 1918, la gripe española asoló Pradejón y sólo en octubre murieron 45 pradejoneros. En 1920 se fundó el Sindicato Único de Trabajadores, que acabará integrado en la antigua Socidad de Obreros Agricultores. Este sindicato estaba adherido a la central anarcosindicalista CNT, muestra clara de la efervescencia obrera del periodo. Este sindicato se mantendrá en activo hasta su desaparición en 1923, coincidiendo con el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, quien prohibió los partidos políticos y las asociaciones para acabar con el caciquismo que había corrompido los primeros años del reinado de Alfonso XIII.